19.1.16

Europan Interview to GRX

Europan send us a small interview that we find interesting to share.
GRX Team for Europan 13: Álvaro Gor, Jose Luis Concha, Carlos Gor, Agustín Gor, José María Díaz, Pablo Fdz. Carpintero and Álvaro Gutierrez

How did you form the team for the competition?
At the time of organising the competition, we tried to put up a team of architects with different profiles that would face the Europan project from the complexity it requires: From a sociological and context vision, to the visual, space and project development.

How do you define the main issue of your project, and how did you answer on this session main topic: Adaptability through Self-Organization, Sharing and/or Project (Process)?
The Barcelona project raised some interesting questions to answer: In one hand, an indefinite context of action, within a change process from an industrial environment towards a residential and commercial environment, as a link between the Port of Barcelona, Montjuic Hill and the Prat of Llobregat. On the other hand the socioeconomic context, with political changes at a government and local level seeking for solutions to the housing problems caused by the financial and mortgage crisis. These questions made us present a project that applies new participative techniques applied to housing that would allow flexible accumulations in its design and construction as well as participative construction spaces for the community. The solution for this maintained a materiality close to the industrial landscapes of the surroundings.
Europan 13 in Barcelona Bioenergy diagram (GRX)
How did this issue and the questions raised by the site mutation meet?
The housing Project Works as an energy collector of the environment. Through techniques of water recycling, geothermal and urban gardens, the project is harmonious to the recycling systems of the surroundings. The project presents an environment in which the design is marked up by a social cohesion space, urban gardens, water sheet in sewage, recycling water irrigation and energetic absorption fittings. Nevertheless these techniques for the city are understood only like a support to ease citizens when developing collective practices, as the experience shows that we can’t pre-design from the architectural project.

South View (GRX)


Roof View (GRX)


Today –at the era of economic crisis and sustainability– the urban-architectural project should reconsider its production method in time; how did you integrate this issue in your project? 
Absolutely, and as it is not the only factor to reconsider regarding the architecture, it is one of the most important factors when putting up new transformations in the city. The versatility in time would allow more flexible investments from our promoters and a higher degree of participation coming from the inhabitants. Our project presents a basic structure that can get clogged with housing depending on the demand. These units could be designed by different architects, answering the demands of its inhabitants in a more personalised way.   While these houses are not being occupied they would take part of free spaces inside the building, as expansion places for the neighbours. 
It is the same for the deck, parcelled for urban gardens for the inhabitants that could be cultivated by the neighbours or associations or collective, building exchange spaces.

Protest march and urban orchards in Barcelona

Barcelona´s Sea Port



Have you treated this issue previously? What were the reference projects that inspired yours? 
The questions raised in this project are a constant worry in our office and have been reflected in previous projects, such as Viviendas entre Choperas (Housing in Poplar Orchards)an investigation project on the urban limits in Granada, the Equipamientos Deportivos (Sport equipments) de Gramalote (Colombia), a landscape management project, or Casa en el Camino (House on the road), a single-family house project which is under construction. 

Housing in Poplar Orchards (GRX)
Sports Equipments in Gramalote, Colombia (GRX)
We could consider as a reference for this project the way of understanding the sustainability of the French office Lacaton&Vassal and the way to face the relationship of the collective subconscious and the architecture of the Croatians Njiric&Njiricalthough maybe it is more important to us the processes of social change that Barcelona has experienced over the last years.

Industrial architecture (Abalos&Herreros) and Social Housing (Locaton&Vassal)


Is it the first time you have been awarded a prize at Europan? How could this help you in your professional career?
Yes, it´s the first time. Some members of the team presented a project for Europan 12 without luck. It was a very interesting project about the adaptation of the architecture to the growing up of the sea level in the next years. A lot of really good projects hasn´t recognition in every competition, it should make us to think.
Europan is a prestigious competition amongst young architects, which will allow us to meet other colleagues with similar concerns to ours backing up our proposals for the society.  Nevertheless we believe Europan could be more than an award, turning into a way to face a project. If Europan was not a “winners” project but a platform for young people to put their ideas in common in transformation contexts, making work teams for different studies. This way the strength of the projects before institutions and local councils that undertake such projects would be higher.


Non awared project in Europan 13 Bergen (GRX)

Non awared project in Europan 12 Kalmar (GRX)

5.11.15

Trazos sobre un mapa breve

El artista Domingo Campillo acaba de presentar un nuevo y sugerente trabajo editorial a partir de una viaje a la Antártida.



[...] el viaje –en el mundo y en el papel- es de por sí un continuo preámbulo, un preludio de algo que está por venir y siempre a la vuelta de la esquina; partir, detenerse, volver atrás, describir en el cuaderno el paisaje que, mientras se atraviesa, huye, se disgrega y se recompone como una secuencia cinematográfica con sus fundidos y reajustes, o como un rostro que cambia con el paso del tiempo.

Claudio Magris, El infinito viajar.


Por Domingo Campillo

Es difícil ser coherente con la lógica binaria clásica si he de explicar aspectos y hechos relacionados con mi estancia en la Isla Decepción. Más bien debería atender a la lógica borrosa o difusa, que observa más variables de entrada y sugiere otras conclusiones distintas al 0/1, si/no, o verdadero/falso, resultados que amparan lo relativo y semoviente frente a lo inflexible o absoluto. Este aspecto se verifica, sobretodo, en la traslación verbal de la experiencia; la expresión lingüística procura las palabras más adecuadas para expresar el asunto de manera eficaz para hacerlo consuetudinario. Pero la Isla Decepción no permite concluir con una explicación precisa que dé cuenta de todo lo percibido sin que no sobrevuele la incertidumbre sobre la fiabilidad de la memoria.



Las semanas que siguieron a la vuelta fueron un reguero continuo de explicaciones en torno a lo que vi y fotografié. Cada descripción de las cosas y de los hechos mantenía el pulso encarnizado de la reciente experiencia pasada sin aparentes pérdidas de información ni de yuxtaposición de imágenes. Las palabras lograban establecer –fijar– una idea satisfactoria de aquel territorio, ilustradas por las fotografías que yo mostraba y que daban cuenta de las particularidades del paisaje y de mi paso por él. Pero lo que no podía expresar con absoluta exactitud era la dificultad que tuve para encontrar puntos de referencia que me permitieran un mínimo establecimiento temporal y espacial, fundamental para situarme en el lugar: por un lado, las horas de luz en el verano austral se extendían más allá de lo concebible para mí y, por otro, me inquietaba la posición geoespacial de este territorio, de tal forma que conocer la ley física de la gravitación y sus consecuencias no me permitía tranquilizar a la obstinada certitud –aun se mantiene– de estar cabeza abajo en relación con la posición normal que mantengo habitualmente en este hemisferio. Más que el frío, estas dos circunstancias marcaban de manera indeleble cualquier pensamiento y mi discurso.
En esos días todavía cercanos del retorno a casa, le propuse a Amanda Dale que recogiera en palabras el relato del viaje, de manera que al verbalizarlo y escribirlo quedara registrado, concediéndole carta de naturaleza a la narración. Progresivamente, el relato se fue convirtiendo en una sucesión de retazos desclavados de la memoria de los que fue tomando apuntes minuciosos, anotando recodos, giros, nieblas y brillos que quedaron registrados en su escritorio como en un cuaderno de bitácora, en donde queda inscrito todo lo memorable de una travesía para dejar su constancia. 

Sin dudarlo me respondió: 

No me fiaría de nada.


En una de esas explicaciones le decía:
Había sitios que controlabas visualmente pero que no podías pisar físicamente. Eso no te lo dice nadie. Nunca había sentido ese tipo de imposibilidad de acceder a sitios como la sentí en este viaje. Por eso, aún no estoy seguro de si he tenido la experiencia. [...] Quería tocar, acercarme, ver con los pies. Porque si no lo has pisado, no es tuyo, no puedes apropiarte del sitio; no hay emoción, historia o memoria. Entonces, meter la mano en el Océano Antártico se convirtió en una ceremonia para mí, una especie de comunión.
Ella podía hacerse cargo de todo lo que yo nombraba de allí y de sus descripciones –supe argumentar más tarde– porque obtenía el beneficio de la imagen fotográfica que le mostraba y que, a modo de postal, ratificaba la es- tancia y la representación. Sin embargo, no encontraba patrones de referencia para manifestarle el asombro, las distancias o la amenaza de encontrarnos sobre la superficie de un volcán activo. Entonces, prefería el silencio o la espera de una respuesta.

Le dije:
Empiezas a identificarte con los antiguos cuando pensaban que la tierra era plana. Una vez allí, cuesta trabajo entender que si sigues andando desde el Norte hacia el Sur, lejos de caer a un vacío incierto, al final acabas andando desde el Sur hacía el Norte... de alguna manera pensamos que la tierra siempre tiene el Norte ‘arriba’ y el Sur ‘abajo’.

Y le pregunté al hilo:
¿Qué pasaría si a partir de ahora representásemos todo al revés? ¿Qué sensación te daría?

Probablemente, esta desconfianza se podría paliar mediante estrictas maniobras de reorientación, de forma que le permitieran resituarse dentro de la nueva representación y agenciarse del nuevo orden; técnicamente, y en términos absolutos, no supondría más que girar 180 grados toda representación cartográfica: con los nombres, paralelos, signos convencionales, o las leyendas. Pero la pregunta nos llevaba al encuentro en el mapa, no en el territorio ni en el trayecto, pues arrastraba, inconscientemente, la imposibilidad temporal de tomar la perspectiva que yo le proponía. Concluimos que esa pérdida de confianza era debida a una asunción del espacio y del tránsito con frecuencia de paso diferente entre emisor y oyente, es decir, a una reconstrucción de la imagen cartográfica desde perspectivas no sintónicas. Estas discusiones fueron las que provocaron mi cuestionamiento –desde la íntima percepción física– de la representación normativa del territorio y la relación que se establece con las prácticas de situación legitimadas. El viaje a la Isla Decepción constituyó un cruce de un limen personal; un paso fundacional y privado que estableció nuevos mo- dos de acometer el trayecto para saber, controvirtiendo el estatuto de racionalidad de referencias acreditadas –espaciales y temporales, por tanto, culturales– y sus modos de establecimiento. 



Retomar la idea de desarrollar el proyecto Trazos sobre un mapa breve, después de 10 años de aquellos primeros apuntes, invitó al desembalaje de todo el archivo compilado: las imágenes, el título, los textos, y también lo que se dejó inadvertido y relegado. La revisión de las fotografías destapó un mar de acontecimientos que, cebados por reverberaciones y olvidos, volvieron a situar los lugares en la memoria y obligaron a volver a empezar a contar y a componer de nuevo el relato y la secuencia. Efectivamente, la imagen fija promueve la persistencia de lo registrado, pero con el paso del tiempo convocará un encuentro nuevo y distinto con aquello que se registró. También, leer las palabras dichas años atrás ha sido un ejercicio contradictorio. Cuando las pronuncié mostraban toda la potencia y la veracidad que pueden otorgar a lo que definen y describen. Sin embargo, hoy, aquí, no tengo el convencimiento de la exactitud de su signo. Pero eso no debería resultarme extraño, pues en su momento observé:


[...] me cuesta recordarlo. Necesitaría ir otra vez para saber más. Pero tengo la certeza de que si volviera, lo que preten- diera volver a encontrar, no lo hallaría.

Al final, como en todo y como siempre, los recuerdos se muestran en un tiempo que es una amalgama de otros, donde las imágenes y las palabras se superponen y se interfieren mutuamente para configurar las cartografías privadas de cada uno en una aglomeración de tiempos simultáneos: el tiempo gastado en la experiencia, el paso del tiempo desde entonces y, ahora, cuando las imágenes se miran sobre un papel, el tiempo que dura el paso de cada página y la permanencia en ellas.
El tiempo todo lo mueve. Todo se mueve y no hay forma de interrumpir el movimiento: efectivamente, nuestros paisajes huirán, y todo será ya mentira. Descriptivamente, una mentira líquida. O una verdad en otro lado. 


27.10.15

Subterritorios VS Julia Sevillano

Existe una incansable energía creativa la ciudad de Granada, solo algunos despistados no se dan aun cuenta, entre ellas las instituciones públicas, que consideren que una ciudad que fundamenta su capacidad económica en la belleza, el arte y la arquitectura no debe apoyar con todas sus capacidades a sus creadores, ¿subvencionándolos? no, simplemente dejándoles hacer. A pesar de ello esa energía creativa es irreductible, así que espacios independientes pueden inventarse iniciativas como Festival Bárbaro, un evento para el arte y la autoedición que tuvo su anterior edición en 2013 y que volverá a tener lugar en Octubre  de 2015 en el Botánico Café. Una de las personas que hace posible este festival es Julia Sevillano, querida y respetada  desde la cultura, a la que ha tratado con cariño, respeto y admiración, así que los creadores responden con una participación excepcional de un altísimo nivel artístico.

Julia Sevillano y el cartel de Festival Bárbaro


Esta va a ser la segunda edición de este evento ¿Cómo surge Festival Bárbaro?
Festival Bárbaro surge de la ilusión de mostrar el trabajo de un grupo de creadores que están haciendo cosas fabulosas desde Granada ¡para el mundo!
La primera edición fue en abril de 2013. En Botánico teníamos muchas ganas de mostrar reunido el trabajo de diseñadores gráficos, artistas e ilustradores a los que seguimos y admiramos. La orientación y concepto final lo dieron Rafa Blanco y Carol Jiménez, ambos ilustradores y creadores de Malacuerva Ediciones, inspirándose en Tenderete. Festival de autoedición gráfica y sonora de Valencia. Y el nombre, Bárbaro, lo puso Grita, uno de los componentes del colectivo sonoro Caballito. Esta edición, en coordinación con Botánico, ha sido organizada por Carol Jiménez, nuevamente, junto con Argider Aparicio y Verónica de Arriba. Los tres son los diseñadores del cartel, que tanto ha gustado.
Argider Aparicio

Los artistas cada vez adaptan su producción a elementos cotidianos, no tanto a una obra inaccesible ¿Qué podremos ver en el festival de este año?
19 creadores de diversos ámbitos como ilustración, diseño editorial, serigrafía, arquitectura, cerámica, diseño textil, joyería y fotografía. El nexo común es que el producto que realizan todos ellos es autoeditado y la mayoría lo difunde y vende a través de internet.
Hay diferentes ilustradores como Carol Jiménez y Carmen Jiménez con el proyecto Santolina, o Asis Percales, artistas plásticos como Marta Beltrán con sus dibujos de una personalidad arrolladora que investiga sobre la feminidad en la iconografía popular o Paloma Gámez, que traerá accesorios relacionados con su trabajo artístico. También gente más relacionada con los profesionales gráficos como el fotógrafo Argider Aparicio del colectivo Verbena y de la marca Depeapa, al que también pertenece Verónica Arriba que traerá parte de su producción de artículos domésticos. Gente más relacionada con las artes visuales como Beatriz Sánchez o con la música como el polifacético Bigote Sucio que forma con Grita Hansel el colectivo sonoro Caballito, pioneros en la cumbia digital. También Rafa Blanco, que reivindica el dibujar por dibujar, con su aire irónico y personal o las serigrafías de El Rapto.
Luego proyectos como la editorial Ciengramos, o Grupo de Fe con su proyecto de producción de proyectos musicales de artistas plásticos en vinilo, Ubú Libros , los diseñadores gráficos Ideo Artwork, la revista de arquitectura Márgenes, los ceramistas Mikazuki, la diseñadora de moda Lucía Gámez, Cyrcle Joyas o Pom-Poko, con su producción 100% a mano.
 Marta Beltrán (Izquierda), Asis Percales (Derecha) 
Es interesante cómo los artistas salen de los espacios convencionales del mercado del arte precisamente para profesionalizar sus prácticas, no conozco mucha gente que compre arte en los circuitos de galerías y de arte contemporáneo, pero sí en este tipo de espacios como el que proponéis en Festival Bárbaro. ¿Estáis en este tipo de eventos ayudando más a la dinamización de la cultura que las instituciones artísticas?
Todo ayuda y toda ayuda es poca. Eventos como Made in Granada, Maga Market u otros similares que se realizan con periodicidad son fundamentales para difundir el trabajo de creadores sin espacio para hacerlo. Por nuestra parte, nunca hemos competido ni pretendido ponernos a la altura de una galería. Tengo gran admiración y respeto por el trabajo que desarrollan y lamento muchísimo cómo la crisis se ha llevado por delante a muchas de ellas. Nosotros siempre hemos querido estar vinculados a la cultura en toda la extensión de esta palabra: cultura musical, plástica, artística... Tenemos un local que, en la medida de nuestras posibilidades, ponemos a disposición, gratuitamente, para la difusión de eventos culturales y artísticos.

Existe un capital humano creador muy potente en la ciudad, que permite iniciativas como el Bárbaro ¿Cómo veis la actividad cultural independiente de la ciudad?
En plena forma, en ebullición, creciendo y expandiéndose en diversidad de disciplinas. ¡Es increíble el talento que hay en esta ciudad! En muchísimos ámbitos: arte, música, literatura, poesía, cine, artesanía. Hoy en Granada, como siempre ha sido, se entretejen diversos submundos muy potentes y vitales que son los que atraen a artistas de todos los ámbitos. Lo lamentable es que no haya por parte de las instituciones una decisión contundente de apoyar y de dar facilidades para que esta parte de la sociedad en Granada —que es amplia y que suma— pueda vivir dignamente, centrada en su trabajo, desarrollándolo y fijando a Granada en el mapa de una de las ciudades con más creatividad, aparte de belleza, de Europa.
Bigote Sucio durante el Festival Bárbaro

Subterritorios en Granada Hoy (William J.R. Curtis)

Subterritorios colabora con el diario Granada Hoy con una serie de conversaciones que tienen su raíz en la sección Sub-Versus, en la que mantenemos conversaciones con diferentes artistas y creadores que comparten con nosotros el territorios común de la arquitectura,el arte, la ciudad y el paisaje.


Enlace a Granada Hoy:
http://www.granadahoy.com/article/ocio/2129924/la/alhambra/se/puede/intervenir/desde/la/modernidad.html

Enlace a la entrevista en Subterritorios:
http://www.subterritorios.net/2015/10/subterritorios-vs-william-jr-curtis.html

13.10.15

Subterritorios VS William J.R. Curtis

El historiador, crítico y artista inglés, que reside con su familia entre paisajes rocosos y prehistóricos en Ardeche y Lot (Francia) acaba de presentar su exposición “Abtracción y Luz”. Su presencia deja marca de su amor por la arquitectura y el arte, así como un infinito sentido del humor y aprecio por la carcajada. Desde su visión abstracta del paisaje a través de la memoria y los sentidos, la exposición concentra parte de su trabajo artístico y un filtro de la materia que envuelve los espacios de la Alhambra.

William J.R. Curtis en su taller.


Tu interés por la Alhambra es muy reconocida, y finalmente este amor ha concluido en una exposición en el Palacio de Carlos V.
He estado interesado e inspirado por la Alhambra durante los últimos 40 años. Para mi es un lugar mágico, un palimpsesto de diferentes periodos, un paisaje simbólico lleno de presencias subliminales y atmósferas poéticas, así es la Alhambra que descubrí la primera vez que vine desde el Sur, desde Marruecos, después de años investigando la arquitectura islámica en el norte de África y Oriente Próximo. Yo observo la Alhambra con los ojos de un historiador pero también con los de un artista y un fotógrafo.

Miras los paisajes desde detalles e imágenes concretas cercanas a la abstracción ¿Cómo se traslada este esa visión de la Alhambra a tu trabajo artístico?
Esta exposición incluye una proyección de fotografías mías con un bello montaje de Transversal Audiovisual y titulado “Espejos de la Imaginación. Atmósferas de la Alhambra”. Estas imágenes pretenden evocar los efectos efímeros de la luz y la sombra, los reflejos y la transparencia, el despliegue de capas espaciales en la Alhambra, así como la línea entre lo natural y lo artificial.
Solo algunas de las pinturas están inspiradas directamente en la Alhambra, pero los temas que exploran a través de la abstracción tienen una extraordinaria resonancia en las cualidades estéticas y los significados de los Palacio Nazaríes.
La base de mi pintura y fotografía es la abstracción, a través de la cual busco generar una visión que permite evocar diferentes formas y significados. Mis fotografías en blanco y negro de nubes, lava volcánica y horizontes marinos se convierten en “cosmologías”, y mi pinturas en miniatura en un “microcosmos”. Todo ello concentra muchas experiencias en un sola forma expresiva. Y claro, estas abstracciones de la naturaleza y el cosmos juega un papel central en la arquitectura islámica.

"Espacio Infinito" y " La Tourette" de William J.R. Curtis.


La crítica de la arquitectura es una parte importante de tu trabajo, el diseño de la exposición ha sido un trabajo con el estudio de Juan Domingo Santos en el que también te expones a nivel espacial ¿”Abstracción y Luz” es una forma de ejercer de arquitecto?
La exposición que trabajamos junto a Juan Domingo traslada mensajes subliminales similares al de las pinturas y las fotografías. La flotación es el tema que lo recorre todo. Las pinturas verticales no tienen marcos, separándose de los muros, e igualmente la piezas horizontes en las cajas de cristal flotan sobre el soporte. Estas cajas se ajustan a los ejes de la geometría poligonal de la capilla renacentista del Palacio de Carlos V, que se refleja en las superficies de cristal recordando los espacios de los Palacios Nazaríes. Las pinturas en los muros se presentan en tríos como los trípticos en una iglesia, existe un sentido ceremonial en todo ello. La instalación transmite el mismo mensaje lírico que las propias pinturas.

Exposición "Abstracción y Luz" de William J.R. Curtis en el Palacio de Carlos V.


William J.R. Curtis en la exposición "Abstracción y Luz".



¿Cómo conecta esta exposición con tus anteriores trabajos?
Todas mis exposiciones anteriores son al fin y al cabo instalaciones arquitectónicas que desarrollan el tema del espacio y la luz a través del tiempo. Esto ha sido facilitado gracias a que he tenido la suerte de exponer en espacios extraordinarios como en el Circulo de Bellas Artes de Madrid en 2002, el Centro de Artes Visuales de Le Corbusier de Harvard en 2004 o el Museo de Alvar Aalto de Jyvaskyla en 2007.

  
El catálogo de la exposición “Abstracción y Luz” es también un serio trabajo editorial.
Abstracción y Luz /Abstraction and Light, ya que es una edición bilingüe, ha sido hermosamente diseñado por la arquitecta granadina Carmen Moreno Álvarez y producido por TF Editores. Se trata de un documento intelectual y un recorrido a través de mi visión y sensibilidad. Lo cierto es que estoy muy agradecido de esta extraordinaria oportunidad de exponer mi trabajo en el espacio mágico de la Alhambra.

"Tela tejida con luz" de William J.R. Curtis.


Supongo que estás al corriente del proyecto Atrio de la Alhambra ¿Qué opinión te merece?
El Atrio es un proyecto que hace frente a la necesidad, muy real, de responder a gigantesca cantidad de visitantes que recibe un lugar turístico e histórico como la Alhambra. Se trata de un espacio introductorio que a su vez filtra los grupos y rompe las masas de turistas en grupos de un tamaño manejable mientras se explica la Alhambra  pudiendo esperar y descansar, consultar información o refrescarse, y todo sin perder capacidad para adaptarse al entorno, ya que es más un jardín y un paisaje que un edificio. Es un proyecto del maestro portugués Álvaro Siza, un arquitecto especialmente sensible a los contextos históricos, y el arquitecto granadino Juan Domingo, profundo conocedor de la Alhambra desde su infancia. La verdad es que no podría imaginarme mejor equipo para el desarrollo de este proyecto tan sensible.

El concurso internacional se ganó en 2010, pero casualmente en las últimas elecciones municipales el gobierno local decidió posicionarse en contra del proyecto.
Es una lástima que el corto plazo de las polémicas políticas haya distorsionado un esquema tan pertinente a largo plazo. Se puede intervenir en la Alhambra desde la modernidad, durante el S.XX ya se ha hecho, como en el caso de la Fundación Rodríguez Acosta o el Auditorio Manuel de Falla, grandes obras de arquitectura que favorecieron una armonización del paisaje. El Atrio es un digno acompañante en esta línea. La polémica está planteada como una confrontación entre Granada y la Alhambra, ¿realmente hay intención de trabajar juntos?. El proyecto no solo me parece pertinente si no que yo iría más lejos, se debería planificar un segundo Atrio, pero este para la ciudad de Granada y que recibiera a grandes cantidades de turistas para explicarles su maravillosa historia.

12.10.15

Subterritorios en Granada Hoy (Labase Martínez)

Subterritorios colabora con el diario Granada Hoy con una serie de conversaciones que tienen su raíz en la sección Sub-Versus, en la que mantenemos conversaciones con diferentes artistas y creadores que comparten con nosotros el territorios común de la arquitectura, la ciudad y el paisaje.

Versión digital en Granada Hoy:
http://www.granadahoy.com/article/ocio/2115440/una/actividad/etica/es/fundamental/para/proyecto/innovador.html

Versión digital en Subterritorios:
http://www.subterritorios.net/2015/09/subterritorios-vs-labase-martinez.html



22.9.15

Subterritorios VS Labase Martínez

Desde Subterritorios iniciamos una serie de conversaciones con artistas y profesionales con los que colaboramos en el territorio común de la arquitectura. Labase Martínez es un músico  de Red Soul Community y dj que lleva años consolidando y ampliando la cultura musical jamaicana desde Granada, y cuyo prestigio le lleva a girar por toda Europa con sus diferentes proyectos musicales. Junto con Cristina Barrón promueven Dulcimena Coffee&Go, un proyecto con el que GRX quisimos proyectar el espíritu de estos chicos amantes de la música.

Jose María Martínez (Labase) y Cristina Barrón en Dulcimena Coffee&Go (GRX Arquitectos)


Existe una confluencia de estilos musicales procedentes de la cultura jamaicana, y tu además estás en diferentes proyectos musicales, tu trabajo como pincha y tu grupo ¿por qué no nos aclaras cuales son esos proyectos y a que estilos responden?
Tras 15 años involucrado en diferentes proyectos relacionados con la música jamaicana, he podido trabajar en diferentes etapas como pichadiscos, organizador de eventos o bajista, todos dedicados a difundir y comunicar la riqueza musical de la “isla del tesoro”, especialmente la de los 60 y 70 con sonoridades como ska, rocksteady, reggae primerizo, mento, calypso o r&b jamaicano. Actualmente con Red Soul Community, mi actual y más sólido proyecto musical, nos centramos en el Rocksteady y el primer reggae, desde una perspectiva “revival” abierta, aunque respetuosa con ciertas sonoridades.

¿ Y como pinchadiscos?
Nunca pierdo el sonido original. Cuando subo a la cabina pincho exclusivamente vinilos de 7 pulgadas británicos y sobre todo jamaicanos registrados en la época original. Esto me ha permitido viajar por toda Europa disfrutando de mi gran pasión.

Labase Martínez pinchando durante el Insólito Festival en Dulcimena.


Existe una serie de ideas preconcebidas en la gente que no conoce  este mundo sobre lo que es la música y cultura jamaicana. Estas ideas no se corresponde con lo que hemos podido comprobar al conoceros. ¿Sufres estas ideas preconcebidas? ¿Qué significa para ti toda esta cultura?
Alrededor de 60 años de desarrollo y evolución de la cultura musical jamaicana significa, por propia lógica, el surgimiento  de diferentes ramas y variables sonoras, diversas estéticas y multitud expresiones temáticas en ella a lo largo del tiempo. El periodo que yo trabajo está muy alejado del concepto generalizado con el que se  identifica comúnmente el Reggae y tiene mucho que ver con las sonoridades que llegaban a Jamaica en la década de los 60 desde Norteamerica: Soul, R&B... que tuvieron una influencia tremenda en la Isla.  Y, en segundo lugar, con las culturas juveniles ligadas y surgidas en torno a estos sonidos en Reino Unido, "Mods" y "Skinheads", que acogieron estos sonidos como propios, así como a la comunidad jamaicana emigrada, que además "prestaron" su estética elegante a parte de los seguidores de estos ritmos en esta parte del Atlántico.
Duke Reid

Jamaican Sound Sytem

Una música tan arraigada a un territorio y una cultura no debe ser fácil de integrar a la cultura propia, tan distinta, además de no ser una de las corrientes locales que funcionan bien,  como el pop o el rock, ¿Cómo se lidia con proyectos musicales de estilos desconocidos incluso para un público consumidor de música independiente?
Especializado y en constante cambio, debido a la particularidad de una ciudad pasajera como es Granada. A la vez que minoritario y muy selecto. Lo que no choca con el trabajo realizado durante todos estos años por mi colectivo, Reggae Warrior Crew, para popularizar el género dentro del territorio andaluz. Nuestro fin siempre ha sido acercar estos sonidos a una proporción de público cada vez mayor y crear una escena en torno a estos ritmos a través de eventos, actividades y encuentros especializados.


El invierno pasado arrancaste junto a Cristina Barrón el proyecto Dulcimena Coffee&Go en El Realejo. El nombre es el de una canción jamaicana especial para vosotros y es un homenaje a esta cultura ¿cómo se transladan estas ideas a una cafetería?
La música es vida y la vida es música. Cualquier proyecto en el que estemos involucrados debe participar de esta filosofía. Nuestro objetivo era transformar un espacio en un lugar donde desarrollar una actividad en torno al mundo del café en el cual la música tuviera un protagonismo importante, a nivel estético y ambiental. Disfrutar de un entorno cálido, acogedor y relajado, a pesar de visitar un espacio "para llevar".

Dulcimena Coffee&Go (GRX Arquitectos)
Teníais muy clara la localización, en el Realejo, y una forma de trabajar: tienen que ser unos cafés y no otros, no estáis dispuestos a vender según que marcas de refrescos, y tenéis claros cuales debían ser los productos de reposteros locales. En el estudio observamos un compromiso mas allá de lo comercial en vuestra forma de trabajar que determinó también como debía ser el espacio, el uso de materiales, el proceso de obra, etc…
Desarrollar una actividad ética es fundamental para apostar por un proyecto innovador y, en cierta medida, arriesgado. Y para nosotros lo es el trabajar con productos de la máxima calidad, ecológicos, de comercio justo... o fomentar la economía de barrio y proximidad respetando, en la medida de lo posible, el entorno.

Dulcimena Coffee&Go (GRX Arquitectos)




Dulcimena Coffee&Go (GRX Arquitectos)

6.9.15

Subterritorios en Granada Hoy (Antonio Collados y Patricia Garzón, Ciengramos)

Subterritorios colabora con el diario Granada Hoy con una serie de conversaciones que tienen su raíz en la sección Sub-Versus, en la que mantenemos conversaciones con diferentes artistas y creadores que comparten con nosotros el territorios común de la arquitectura, la ciudad y el paisaje.

Versión digital en Granada Hoy:
http://www.granadahoy.com/article/ocio/2104754/granada/fue/uno/los/centros/la/modernidad/este/pais.html

Versión extendida en Subterritorios:
http://www.subterritorios.net/2015/09/subterritorios-vs-antonio-collados.html

Versión en Ciengramos:
http://ciengramos.tumblr.com/post/128471196070/ciengramos-en-subterritorios


1.9.15

Subterritorios VS Antonio Collados

Antonio Collados, profesor de la Facultad de Bellas Artes de Granada, co-editor de Ciengramos , creador de TRN y agente fundamental de los proyectos culturales más relevantes en la cultura contemporánea granadina, se presta a formar parte de la serie de conversaciones que desde Subterritorios mantenemos con artistas y creadores con los que compartimos territorios comunes. 
Presentación del libro "Acaeció en Granada". Antonio Collados junto a Miguel Benlloch
Nos conocimos en el contexto de Aulabierta, un proyecto que gestionabas junto con estudiantes y profesores , que revisaba los formatos de aprendizaje dentro de la Universidad de Granada y en el que fuiste un agente fundamental. ¿Cómo recuerdas con el tiempo ese proceso y qué conclusiones extraes sobre su repercusión y los aprendizajes que se dieron lugar?

El proyecto Aulabierta comenzó en 2004, quizás nos conociéramos algún año más tarde, en definitiva hablamos de una experiencia que se remonta a diez años ya. Es importante advertir esto por muchas cosas que han venido después. Aulabierta fue el intento de crear una comunidad de aprendizaje –dentro de la Universidad de Granada– autogestionada por sus estudiantes. Participé en su diseño desde el inicio gracias a las motivadoras conversaciones que mantenía con el profesor Víctor Borrego. Fue él, desde el Vicedecanato de Cultura y Alumnos de la Facultad de Bellas Artes, quien inspiró e impulsó la creación de equipos de trabajo entre alumnos con la intención de dinamizar la vida universitaria. Por entonces yo era becario de investigación FPU y gracias al sustento que me daba esta beca pude dedicar bastante tiempo a Aulabierta. Todo lo recuerdo con bastante alegría –también quedan algunos sinsabores–, como una experiencia que determinó todo lo que he venido haciendo después. Aulabierta fue mi verdadera escuela –seguro que otros amigos que participaron en ella lo comparten– sobre todo porque lo que atravesaba todo aquello era el placer y el compromiso por el aprendizaje. Sabes eso de que la enseñanza viene de fuera y el aprendizaje de dentro, creo que se lo oí a Valcárcel Medina, pues en esas estábamos por esa época, en diseñar un dispositivo crítico con los sistemas de enseñanza (la universidad nos parecía una institución pesada, lenta y en crisis de legitimidad) e intentábamos también ser propositivos. Nos proponíamos hacer de la universidad, de la Facultad de Bellas Artes por lo menos, un espacio poroso, un lugar permeable al devenir social y también a los avances técnicos y de lenguaje del propio campo el arte. Uno terminaba la carrera y percibía cierto desfase entre lo que estudiaba y el funcionamiento profesional real. La intención nuestra entonces era comprometernos como estudiantes en salvar esa distancia, asumir un rol más activo en el proceso de aprendizaje universitario. Esto nos llevó a estudiar la “ingeniería universitaria” y a intentar encontrar intersticios por los que poder ensayar modos y espacios de aprendizaje más abiertos y colaborativos. Éramos bastante estrategas y creo que se consiguieron hitos difíciles de repetir. Diseñar y autoconstruir un edificio de dos plantas entre ellos. Pero más allá del icono arquitectónico, lo fundamental de Aulabierta, lo verdaderamente significativo fue esa cultura participativa y colaborativa experimentada como gesto de responsabilidad hacia nuestro propio proceso de aprendizaje, esa inteligencia colectiva que durante cinco años ofreció una alternativa a los procesos de mercantilización que la onda neoliberal impulsaba dentro de la universidad. En 2011, cuando surgió el 15M, o en este proceso municipalista en el que estamos ahora, me alegraba y me alegra ver un lenguaje y unos modos que hace diez años ya estaban en Aulabierta. Pero claro, lo nuestro era deseo, ingenuidad, temeridad, instinto y muchas dosis de amor. Recuerda eso que decía Val del Omar: “Soy de Granada y soy un instintivo, que no creo en la Universidad tal y conforme está la Universidad. Ella representa la cultura de las letras, cultura en la que yo no creo. El asceta debe pensar que no es hombre fuera de la sociedad. El intelectual debe darse cuenta de que le hace falta ser acción y reacción…”. Casi ná!    

Edificio autoconstruido por Aulabierta en la Facultad de Bellas Artes de Granada
Asamblea Aulabierta, 2005
Después de Aulabierta o transversal a ella, está Transductores, un proyecto descomunal sobre pedagogías colectivas, además actualmente eres profesor en Bellas Artes, la docencia y el aprendizaje parecen estar en el centro de tus preocupaciones. ¿Cómo se adaptan estos procesos de aprendizaje, que surgen desde el deseo, a la formación normalizada de la universidad?

Aulabierta posibilitó Transductores (www.transductores.net) un proyecto que co-dirijo junto a Javier Rodrigo desde el año 2008 y que fue posible gracias al impulso del Centro José Guerrero. Yolanda Romero, su anterior directora, supo ver el potencial de Aulabierta para el trabajo contextual y en red y confió en nosotros el diseño de actividades y proyectos vinculados a las exposiciones de Antoni Muntadas (un proyecto de micro-televisión llamado ZonaChana que diseñamos junto al artista Jorge Dragón) o Martha Rosler (archivogranada.net, un estudio sobre el imaginario granadino que llevó a cabo el colectivo FAAQ –vinculado a Aulabierta– del que tanto tu como yo éramos miembros entonces). Después de esto llegó Transductores con el que nos propusimos situar a Aulabierta dentro de una constelación de prácticas que trabajaban entre el activismo político, la pedagogía crítica y el arte colaborativo en el espacio público. Se trataba de encontrar las filias y las deudas de Aulabierta, ver en qué tradiciones y bajo qué paraguas podíamos situar este proyecto para poder entenderlo aún mejor. Hoy Transductores es un equipo consolidado que ha llevado a cabo acciones en bastantes países y con el que hemos procurado anudar investigación con acción. Tenemos una línea editorial apoyada por el Centro Guerrero sobre práctica artística colaborativa y pedagogías colectivas en la que enfatizamos además la labor de transformación que pueden hacer éstas en las instituciones del saber. Estos proyectos me han permitido tener una visión excéntrica de la docencia universitaria. Para mi ha sido fundamental –y esto va en la línea de lo ensayado con Aulabierta– que el conocimiento acumulado y las experiencias ensayadas en el campo cultural pudieran enriquecer el trabajo en la universidad. Mezclarse incluso. Tengo formación académica y mantengo una carrera investigadora en la universidad pero he considerado siempre que esto debía complementarse con una trayectoria fuera, trabajando en otros contextos y en colaboración con otras entidades y grupos. La docencia universitaria es tarea difícil aunque muy estimulante. Bellas Artes es además una carrera bastante vocacional y me suelo encontrar con estudiantes muy activos y comprometidos con su trabajo. Trato de responder a los objetivos y contenidos marcados por el programa de cada asignatura con diseños metodológicos que motiven situaciones de aprendizaje en las que el estudiante tenga un papel activo, donde se generen entornos colaborativos de enseñanza-aprendizaje, en los que se interrogue la posición de cada uno frente a problemáticas propias del campo de conocimiento y su relación con el grupo y la sociedad en general, donde podamos llevar a cabo una crítica propositiva e idear “artefactos” que nos ayuden a ver de manera compleja el mundo. No quiero tampoco obviar las dificultades existentes para poder llevar a cabo estos objetivos pero siempre he pensado que los problemas son retos de los procesos y con el tiempo también aprende uno a saborear los fracasos. Me gusta comentar el primer día de clase una reflexión del artista argentino Roberto Jacoby en la que habla del carácter errático que tiene toda experimentación. Permíteme la cita: “La noción de experimento los inmuniza, en cierto modo, respecto de todas las acusaciones que puedan hacerse: son tentativas que se hacen en buena medida para conocer y en buena medida para disfrutar […] Se descuenta su carácter provisorio, de ensayo, y se acepta con humor que, por su propia naturaleza, los experimentos están hechos de la misma materia que el fracaso y ello no los hace menos interesantes sino más”. También me gusta citarles a Agustín García Calvo cuando en una entrevista se refería a su Escuela de Lingüística, Lógica y Artes del Lenguaje diciendo: "Aquello fracasó, como fracasa todo lo que puede herir. El éxito sólo llega a aquello que no hace daño a nadie, a aquello que sigue la corriente". ¡Me está saliendo esta entrevista muy académica con tanta cita!

Exposición de Transductores en el Centro Guerrero, 2009

Exposición de Transductores en el Museo de Antioquía, Medellín 2011
  
En cierto modo creo que el error está en calificar ciertas formas de finalizar algo como un fracaso, porque es un fracaso pero ¿desde qué punto de vista?. Me gusta pensar cuando algo ha sido “una mierda”, y que esa “mierda” no es más que abono, que fertiliza un campo para que surjan otras cosas maravillosas, aunque en ocasiones el fracaso es desde todos los puntos de vista. Es cierto que todas estas prácticas surgen de una proposición colectiva, algo fundamental en este tipo de aprendizaje experimental, pero las prácticas colectivas encierran en si mismas ciertas complejidades ejecutivas que pueden ser frustrantes. Veo que aun manteniéndote en grupos de trabajo parece que, de alguna forma, estás alejado de lo que entendemos como colectivos.

Pues si y no. A ver, un colectivo o la acción colectiva presupone una pérdida de identidad individual a favor de la del grupo. Y esto es una apuesta muy interesante. Lo que pasa es que en los colectivos, como en las redes, se dan asimetrías y la gestión es muy compleja. Se suelen dar muchas tensiones dentro de los grupos y no es fácil la sostenibilidad de los mismos. Si se hace un diseño, un protocolo de trabajo que, aunque pueda ir adaptándose, deja claro desde el punto de partida el modo en el que está cada uno en el grupo, lo que espera de él y lo que puede aportar, y se aceptan y comparten condiciones comunes, será más fácil que el trabajo colectivo prospere. Pero muchas veces la acción colectiva es fruto del activismo, y el activismo tiene una velocidad que frecuentemente no permite mantener un ritmo pausado, en el que se puedan pensar bien y madurar los procesos. En fin, que como dices, no es fácil, e incluso puede ser frustrante, pero por otra parte el trabajar de manera intensa con otros desde esta perspectiva colectiva multiplica perspectivas, recursos, ideas y eso es aconsejable experimentarlo.  Siempre me ha gustado implicarme en procesos en los que puedo compartir zonas de diálogo con otros. Más o menos, a distintos niveles, siempre he hecho esto. Soy una persona bastante insegura, será entonces que me da confort tener a alguien al lado.


Por tanto podríamos decir que te mantienes dentro de prácticas colectivas, pero no dentro de un colectivo.

Aulabierta, Transductores, Sobre Lab, Trn, Ciengramos, Grupo de Fe… todas estas experiencias parten del interés por hacer algo con otros. Grupo de Fe, una editora musical vinculada a la plataforma Trn, podemos decir que es un colectivo. Surgió hace un par de años después de acumular muchas noches en Planta Baja. Un grupete de amigos (Ángeles Agrela, Paloma Gámez, Patricia Garzón, Marisa Mancilla, José Piñar, Sonsoles Pizarro y yo formamos Grupo de Fe) que nos juntamos para ir a conciertos nos decidimos un día a ser productores, no solo consumidores musicales, así que nos embarcamos en la creación de Grupo de Fe con el que estamos sacando proyectos musicales de artistas plásticos. La primera referencia fue de USTED el alter-ego del artista Chico López y la segunda, que pronto presentaremos, será La Gitana Superdotá un proyecto también genial de Valeriano López. La idea es esa, intentar que las redes de amistad sean productivas y generen proyectos. Esto es también un compromiso que mantenemos con nuestra permanencia en Granada. Digamos que es nuestra resistencia al tedio y nuestra militancia cultural. En esto confraternamos con los compañeros de Milivingroom por ejemplo, gente que está dedicando su tiempo y recursos a dinamizar la ciudad. O negocios como Discos Bora-Bora, un espacio que está ofreciendo a Granada un programación de eventos continua. Estas iniciativas hay que reconocerlas porque sabemos del esfuerzo que conllevan y la poca recompensa que obtienen en la mayoría de las ocasiones. En definitiva, hay que pringarse y darle vidilla a esta ciudad, por que si no…



Grupo de Fe from Septimadireccion audiovisuales on Vimeo.

Inauguración de la exposición "Casa Pérez" en "TRN La Casa de la Palmera".
Exposición en "TRN La Casa de la Palmera"
Esta cuestión, lo local, es algo que nos interesa mucho y de lo que creo que eres un ejemplo. En el estudio existe una apuesta clara por nuestra ciudad, Granada, en un contexto que favorece el trasladarse a ciudades donde nuestra práctica y visibilidad podrían ser mucho más amplia, pero por otro lado actualmente existe la posibilidad de deslocalizarse y poder trabajar desde cualquier sitio, lo que en principio debería favorecer mantener el talento local, pero no parece ser así. Observo como se favorecen y se refuerzan la centralidad a nivel territorial, cómo no es igual estar haciendo algo en Madrid o Barcelona, que hacerlo en Granada o Badajoz, trabajar en la periferia de la periferia.

Si, yo soy local local, muy de pueblo… aunque te recuerdo eso que me decías una vez de que Loja es a Granada lo que Brooklyn a Manhattan ¿Era así?

Cómo si desde Loja observarais la cultura que se gestaba en Granada con más atención y feedback que la propia cultura granadina, es algo que pasa en culturas próxima, o incluso en las relaciones personales, se valoran más las cosas que están a cierta distancia que las que están muy próximas. Loja es un gran vivero de creadores de algún modo fagocitada por Granada. Lo que está claro es que Loja es un gran foco energético creativo.

Pues si, lo es. La verdad es que estando en Loja de adolescente se miraba Granada con deseo. No estabas en Granada pero el trayecto en tren duraba tan poco que podías montarte sin billete porque al revisor no le daba tiempo a pasar por tu asiento antes de llegar a Granada. En lo musical recuerdo el circuito de conciertos y presentación de maquetas que había en Loja en los noventa, por allí pasaban muchos grupos y eso estimulaba a que la gente en Loja tocara. Había muchas bandas. El instituto era un hervidero musical. Chico Muñoz, tu compañero arquitecto, manejaba un catálogo grande y luego estaba la gente de Huétor Tajar que por entonces venían a estudiar a los institutos de Loja. Ahí estaba el enganche con “el Espárrago”. A través de Antonio y Francis de Monster Touring, pasando por los güeteños que venían a Loja, entraba mucha música. Del Ayo y Tatamka eran los referentes entonces en cuanto a bandas. Ahora toda esa escena creo que ha cambiado. Ya es más difícil ver a bandas en directo en Loja, ni siquiera quedan pubs donde tocar, ha pasado como en muchas otras partes.

Pero bueno, volviendo a la cuestión de “lo local”, hoy en día no es difícil ser glocal por todo este tema de la facilidad de las conexiones telemáticas y de transporte, etcétera. Cuando hacía la licenciatura a principios de los dos mil, y me consta que esto ha sido así siempre, todos pensábamos que para desarrollarnos profesionalmente tendríamos que marcharnos mínimo a Madrid o Barcelona. Granada era una ciudad interesante y cómoda para la época universitaria pero llegaba un momento en que parecía necesario irse a otro sitio. Esto de vivir fuera, en otras ciudades o en otro país, también llega a ser fundamental para tu crecimiento personal, bueno, esto es obvio, la cuestión es que Granada tiene una dimensión que, para determinados campos, puede agotarse rápidamente. Por otra parte, tenemos una universidad muy viva, que atrae a la ciudad a mucha gente y potencia que se generen iniciativas que, aunque no tengan respaldo por la institución, si las favorece. También Granada permite todavía poder alquilar vivienda o estudios baratos, y eso compensa a muchos artistas, y la calidad de vida en general aquí –si tienes la suerte de poder tener trabajo– es alta. Yo me quedé aquí porque fuí afortunado y conseguí contratos en la Universidad de Granada y apoyado en esto decidí compartir mi tiempo de investigación y docencia con el impulso de iniciativas culturales en la ciudad. Luego no he dejado de moverme, viajar, y establecer contactos y trabajo con profesionales de otras ciudades y países. Y esto también evita el peligro del localismo. Hoy puedes generar una iniciativa en la Chana y que sea conocida y de interés en Medellín.

Si es posible que se reciba cierto cariño de lugares más centrales, en ocasiones como si fuera algo exótico y raro que crece en un lugar insospechado, también como un lugar de dirigir la atención fuera de los propios círculos endogámicos que forman en las grandes capitales culturales.

Es fácil conectar y divulgar el trabajo. No obstante, en este asunto de la difusión existe un déficit de Granada, y de otras ciudades de provincias, y es la dificultad para obtener la atención de la crítica especializada. Sea por ausencia o por dejadez, lo que ocurre en ciudades como la nuestra tiene menos foco que lo que pasa en Madrid o Berlín. En un asunto como el de las artes plásticas sería fundamental que al igual que hay muchos artistas aquí también hubiera críticos o comisarios que conectaran y divulgaran las experiencias o proyectos que aquí se hacen. Esta podría ser una tarea que debiera acometer la Universidad, formar en esta línea, y creo que obtendríamos buenos frutos. Esto por poner un ejemplo. Y ya que hablamos de instituciones pues tendríamos que interrogarnos sobre las políticas culturales y programas impulsados por ayuntamiento, diputación o la obra social de las antiguas cajas de ahorro. Y aquí nos podríamos detener un motón,  y pensar qué ha hecho uno u otro por cuidar la cultura de base en la ciudad, la que realmente crea escena e incluso economía. Solo un apunte de actualidad, hace pocos días leía que Granada se postulaba a la capitalidad cultural europea para el año 2031.  Ahora empezarán a diseñarse dosieres ensalzando los atributos culturales de la ciudad pero los que trabajamos aquí sentimos una suerte de abandono desde hace bastantes años que hace que miremos a gestos como este con estupor y cierta mala leche. Granada fue capital cultural, un centro en la periferia durante la década de los ochenta. Aquí teníamos programas y espacios reconocidos nacionalmente. Experiencias como el S.I.M.A, el Festival Internacional de Teatro, el Espárrago Rock… eran vanguardistas y ahora son mero recuerdo. Granada ha perdido casi todas sus galerías de arte, no tiene presencia en ferias, mantenemos programas de intervención escultórica pública extemporáneos, se han maltratado programas como el de arte contemporáneo de Condes de Gabia, se construyen continentes sin contenido, espacios con dificultades presupuestarias para ejecutar una programación de calidad, no hay apoyos para la producción, para cuidar y mantener las escenas culturales emergentes, se persiguen y cierran bares cuando en Granada tradicionalmente han sido centros culturales que han permitido posteriormente presumir de salud musical, etcétera. Y ahora queremos ser Capital Cultural Europea, ¡pues a ver cómo!

Lo Glocal: piensa en lo global y actúa en lo local. Junto con Patricia Garzón llevas a cabo Ciengramos, un proyecto editorial fundamental en la historia reciente de la ciudad y que navega por ese territorio que mencionas que busca crear no sólo producción cultural local, que podría ser el objeto del proyecto de TRN de “La Casa de la Palmera” si no también una red institucional, crítica y de difusión que la respalde. Ciengramos se centra en cuestiones que consideráis fundamental en la cultura glocal, ¿pero se hace más porque es un proyecto necesario o por que es un proyecto que os apetece?

Gracias por lo de fundamental, pero no se si es para tanto.  Se hace por las dos cosas: porque teníamos ganas de aprender el sistema editorial, nos apetecía auto-editar y producir proyectos en formato publicación y, como pareja, queríamos también hacer algo juntos que tuviera que ver con nuestras profesiones. Patricia es diseñadora, así que quería meterse a definir un catálogo de publicaciones y a probar recursos técnicos y gráficos dentro de las reducidas posibilidades económicas que da un proyecto pequeño como el nuestro. Por otra parte, también creemos que era un proyecto necesario para Granada. A lo largo de estos últimos años hemos ido conociendo a mucha gente con la que cruzamos referencias, reflexiones y visiones de la ciudad. El patio trasero de “La Casa de la Palmera” la primera sede de Trn en la Chana se convirtió en un punto de encuentro para la gente que le interesaba la cultura contemporánea en la ciudad. Era 2011 y Granada necesitaba de un lugar donde poder tejer redes culturales y en ese patio conocimos y se conocieron muchas personas que ahora son amigos y con los que colaboramos. Por una parte estaba el programa de exposiciones en la casa y, por otra, ese patio que sirvió para compartir reflexiones sobre el trabajo del arte, sobre política cultural y sobre la vida misma. Además aquello era pura diversión, la casa se abría un día cada dos meses para presentar un proyecto expositivo y cientos de personas pasaban por allí. Fue bonito mientras duro. Cuando dejamos la casa en la Chana, Trn estuvo un año y pico en barbecho. Mucha gente reclamaba que siguiéramos programando actividades, pero tras dos años abriendo la casa no nos motivaba seguir con el mismo plan. Sí nos parecía interesante pensar que, si “La Casa de la Palmera” había sido una experiencia importante para mucha gente, podía ser este un ejemplo útil para que surgieran iniciativas similares. Pensando sobre todo que se hizo con mínimos recursos. Por otra parte también nos interesaba pensar sobre las cualidades de nuestro proyecto y encontrar referencias o momentos similares en la ciudad que nos sirvieran de espejo. De ahí que emprendiéramos la vuelta de Trn pero ya como proyecto de investigación y editorial.

Imágenes del libro "TRN en Casa de la Palmera", Ciengramos 2013

Valeriano López en "TRN La Casa de la Palmera", 2012





Video Presentación de la exposición Naturalidad en "TRN La Casa de la Palmera",2012

Un libro sobre TRN en la Casa de la Palmera, Uno sobres los paisajes en transición de la Vega de Granada, otro sobre nuestro Joseph Beuys granadino, Miguel Benlloch, otro sobre la escena del grafiti en Granada, un par de ellos sobre el germen postfranquista de la cultura en la ciudad, la crisis del Centro Guerrero, etc... Yo observo  un objetivo globalizador, una intención holística de investigar la cultura reciente en Granada ¿Qué criterio seguís para la elección de las temáticas de vuestras publicaciones?

Como te decía antes, la labor de activismo cultural llevada a cabo en estos años nos ha permitido conocer a mucha gente interesante y a través de ellas entrar en contacto con iniciativas del pasado reciente que consideramos necesarias presentar porque pueden ser relevantes para pensar nuestro presente.  Una persona fundamental para nosotros en esta tarea ha sido Miguel Benlloch. Él es de esas personas totales en las que se cruzan el corazón y la cabeza, la alta y la baja cultura, la cocina y la calle, y además ¡también es de Loja! A Miguel lo adoramos. Pues él nos ha enseñado y apuntado un montón de cosas. Seguir su vida es visitar muchos de los episodios más interesantes de las últimas décadas de la ciudad. Así que tras hacer un primer libro homenaje a “La Casa de la Palmera” decidimos editar un libro de textos de Miguel, pequeños ensayos poéticos muy vinculados a sus vivencias en Granada. “Acaeció en Granada”, que así se llama el libro, acabó completándose con un extenso dossier de imágenes en el que presentamos buena parte de su trabajo performativo. Nuestro último libro, el octavo ya en dos años, vuelve a Miguel, en esta ocasión para tomar el Planta Baja como lugar desde el que explicar una época –los ochenta– en la que Granada junto a Vigo y Madrid se convirtieron en centros de la modernidad en este país. Y para hacer esto tuvimos la suerte de que Miguel nos presentara a Juan Antonio (Juan Planta), que junto a Marino Martín conformaron el trio fundador del Planta. Juan Antonio es de esas amistades enciclopédicas, una de las personas más generosas que conocemos, una persona inteligente, sincera, clara, pura honestidad, un tío creativo y brillante. Hacer el libro del Planta con él nos ha permitido abrir puertas y caminos para comprender mejor Granada. Sus cosas buenas y sus cosas malas. Y esto es lo que queremos presentar en el libro.

Imágenes del libro "Acaeció en Granada" sobre Miguel Benlloch,  Ciengramos 2014
Exposición vinculada al libro Lugares al Límite, Instituto de América, Santa Fe, 2014
 "Lugares al Límite. El paisaje en transición de la Vega de Granada", Ciengramos 2014

Entre medias hemos trabajado cuestiones que tienen que ver con el crecimiento de la ciudad, el paisaje y el urbanismo, como fue el proyecto multidimensional Lugares al límite en el que tu también participaste en su dirección; Capital y Terruño donde se trabajó la idea de ciudad marca en un momento en que Granada se vende como una ciudad para un turismo de ocio de ínfima calidad; Dossier Ka-meh, recuperando la experiencia asociativa y creativa de la célula Gramsci de trabajadores de la cultura del PC en Granada o Escenas del Graffiti en Granada que editamos junto a Ramón Pérez Sendra para analizar de manera compleja la importancia de este lenguaje urbano en la ciudad. Ahora llegan nuevos libros, uno al que le tenemos ganas y con el que llevamos casi tres años de trabajo será una guía monumental de la ciudad, pero no una guía turística al uso, sino un trabajo con el que profundizar en como los poderes han construido iconos que condensan –como diría Benjamin– la barbarie de la cultura. Este es un trabajo colectivo dirigido por los artistas Rogelio López Cuenca y Elo Vega y lo co-editamos junto con el Centro José Guerrero. Esperamos que salga para diciembre. Ya ves, Ciengramos acaba por ser un proceso de investigación poliédrico sobre Granada y lo que nos interesa es abordarla desde puntos de vista diversos, intentando facilitar entradas para gente con intereses también diversos.

Dossier Ka-meh, Ciengramos, 2013

Libro tageado por escritores de graffiti de la escena granadina, Ciengramos, 2014




Vuestra tirada es muy pequeña, casi vais con la producción a cuestas, y por otro lado aprecio un aumento de la pequeña producción editorial en un tiempo en el que incluso las grandes editoriales hablan de los problemas para salir adelante, ¿existe la posibilidad de mantenerse como proyecto empresarial o Ciengramos no tiene nada que ver con eso?

Ciengramos es un proyecto doméstico, el estudio está en casa, distribuimos nosotros mismos a través de nuestra web, dejando ejemplares en librerías o incluso llevando libros en mano a nuestros clientes. El alcance y escala hoy de tu proyecto lo puedes gestionar con herramientas accesibles. Nosotros nos mantenemos en cierto amateurismo, que es algo que a mi siempre me ha interesado. Oteiza decía que cuando llegó a ser escultor tuvo que dejar de hacer esculturas, porque si ya era escultor por qué seguir haciendo esculturas. Entonces empezó a escribir intensamente. A mi siempre me ha gustado hacer aquello que no se hacer e intentar también no enamorarme mucho de las cosas, para así poder dejarlas sin trauma alguno. Nuestro objetivo no es consolidarnos como editorial sino tener esa herramienta para poder seguir teniendo un canal por el que vehicular ciertas cosas que nos interesa investigar y difundir. Pero ahora estamos intentando hacer menos libros por año, quizás dos o así.  No nos interesa crecer, ni pensamos Ciengramos como un proyecto que vaya más allá de poder sostener la producción de un libro tras otro. También desde el inicio limitamos los recursos que íbamos a dedicar al proyecto. Lo primero el tiempo, Ciengramos ocupa parte del tiempo que dedicamos al ocio, así que no es mucho el tiempo que permitimos que consuma. Por otra parte los libros debían ser austeros. Intentamos maximizar recursos, prescindimos –muchas veces con una pena tremenda porque nos encantan los acabados– de florituras para que los libros den una impresión al que los consulta de “esto lo puedo hacer yo”. Intentamos motivar a que surjan iniciativas editoriales similares e intentamos que la excusa no sea el dinero. A mi personalmente me gustaría pensar que un estudiante mío de la universidad al ver lo que hacemos con Ciengramos o con otros proyectos en los que estoy involucrado siente que son cosas a su alcance, que podría embarcarse en algo así.

POR EL CENTRO GUERRERO (2009-2011). Política cultural, crisis institucional y compromiso ciudadano, Ciengramos, 2013
Patricia Garzón, co-editora de Ciengramos, sostiene el libro Planta Baja 1983-1993, Ciengramos 2015
Ya ves que nuestra propuesta no es un proyecto empresarial en sentido estricto, aunque cuidamos que sea sostenible, que un libro permita hacer el siguiente. Pero nuestro planteamiento conceptual o nuestra propuesta editorial podría perfectamente aspirar a generar una economía mayor. No son cosas divergentes el planteamiento artístico con el empresarial, un artista no deja de ser un empresario autónomo, y la mayoría de proyectos editoriales que están surgiendo aspiran obviamente a ser una fuente de empleo, por lo menos de autoempleo. El panorama no es muy halagüeño pero desde Ciengramos miramos con admiración proyectos de gente valiente que apuestan por la cultura del libro como modo de vida y de obtener recursos. Esdrújula Ediciones o Libros de Autoengaño son ejemplos de esto en Granada. O por ejemplo librerías como Bakakai o Ubú Libros son espacios imprescindibles y valiosísimos para una ciudad como la nuestra, impulsados además por gente majísima a la que tenemos que agradecer su apuesta por el libro.

Y bueno, sobre lo último que comentas pienso que el presupuesto que se dedica a cultura no es gasto sino inversión, además que se recapitaliza con creces. Puestos a gastar, que se dediquen grandes partidas a educación y a cultura debería ser visto como síntoma del buen funcionamiento de un país. Esto parecería obvio, pero vemos que no lo es. Con esto quiero decir que hay que apoyar y subvencionar las iniciativas culturales para favorecer el enriquecimiento intelectual de nuestra sociedad. También creo que hay que debatir de manera profunda y radical donde debe ponerse la inversión pública en cultura. La crisis debería haber servido para que las administraciones repensaran modelos pero no estoy muy convencido de que esto se haya hecho. En Granada no me parece que haya un debate social amplio al respecto. Por otra parte también es cierto que necesitamos los agentes culturales hacer autocrítica porque hemos tenido años de vacas gordas en los que muchos proyectos parecían hechos más que por interés o pertinencia por un seguir la corriente del caudal que llegaba desde las administraciones. Ahora mucho de todo esto se ha demostrado insostenible, mucha fanfarria ha caído y, tristemente, nos hemos dado cuenta de la ausencia de planificación a largo plazo, del poco cuidado puesto en cultivar las bases creativas, de que las infraestructuras hechas no eran las que se necesitaban y que además ahora éstas estrangulan los pocos recursos que quedan nada más que por el gasto de su mantenimiento. Dicho lo cual, a mi me encanta Granada porque no dejo de conocer a gente interesante, que asume riesgos, gente alegre y positiva que con bien poco hacen cosas estupendas y necesarias. Por ejemplo, nosotros ahora somos superfans de El Rapto y de toda la constelación de proyectos alrededor de esta plataforma. Muchas cosas son contingentes, pero ellos son necesarios (un guiño a Amanece que no es poco). A mi me gustaría ser como ellos, pero ya es tarde, se me pasó el arroz.


¿Cuáles son vuestras referencias del mundo editorial?

Bueno es que hay un montón. Nuestra biblioteca es grande, pero fíjate, en cierta medida concebimos Ciengramos como un proyecto artístico que ha tomado el formato libro como dispositivo de presentación. Aquí trabajamos bajo el paradigma de investigación en arte y por esa vía quizás algunos de nuestro referentes vengan más por el lado del arte que por el campo editorial. Artistas de los que ya hemos hablado como Antoni Muntadas, Martha Rosler, Jorge Dragón, Rogelio López Cuenca, Daniel García Andujar, Carme Nogueira, Pedro G. Romero… por citar algunas personas próximas o con las que hemos trabajo. Esta es gente que nos interesa y que seguimos en sus modos de hacer. Pero bueno por citarte algunos proyectos editoriales que nos gustan especialmente podría decirte que Alias, Biel Books, Dois Dias, Occasional Papers, Roma Publications, Mousse Publishing, Spector Books… hacen libros que por razones diversas nos interesan. Ahora, realmente de los que aprendemos es de gente como BNV Producciones o Mar Villaespesa, a los que admiramos y con los que hemos podido sentarnos a compartir dudas e inquietudes. Y nos gustan mucho los libros que diseñan Manigua o Catálogo, dos referencias en Granada, o Gráfica Futura y los Hermanos Berenguer en Madrid y Barcelona respectivamente, por ponerte ejemplos de estudios de diseño en los que nos fijamos.

Mousse Publishing

Biel Books


Haz un resumen de los proyectos en los que estás inmerso actualmente, un breve mapa de tu agenda.


En la universidad tengo en el horizonte retos que me estimulan y me apetecen. Oportunidades para poder seguir activando cosas en la ciudad. Con Ciengramos sacaremos un par de libros entre septiembre y diciembre, y estamos intentando realizar un proyecto comisarial del libro de Planta Baja para presentar la investigación relacionada al libro en formato expositivo. Con Grupo de Fe presentaremos La gitana superdotá de Valeriano López en octubre y nos ponemos a trabajar en las dos siguientes producciones para sacarlas a lo largo de 2016. Con Transductores tenemos visitas pendientes en Brasil y seguimos vinculados a procesos en algunas ciudades españolas. Con Sobre Lab, una plataforma que hemos montado en la universidad junto a Marisa Mancilla, David Arredondo, Domingo Campillo y Antonio Zúñiga estamos preparando una batería de actividades en torno al eje práctica artística y política editorial y trabajamos para sacar en junio el segundo numero de nuestra revista, ¡y yo que sé! no pienso más que me agobio. Lo que espero es poder dedicarle más tiempo al amor y a los amigos.