22.3.16

Deriva a través de la construcción del subconsciente colectivo (I): El Territorio

Robert J. Flaherty  rodó el primer documental antropológico, "Nanook of the North"en 1924, sobre la vida de los aborígenes de las zonas árticas americanas. Para ello Flaherty convivió con los Inuit durante meses para conocer sus costumbres y formas de vida, pero a la hora de rodar la información pidió a estos esquimales que vistieran de una forma más pintoresca, usando los trajes tradicionales que ya entonces solo usaban para la festividades y evitando atuendos occidentales, y les pidió que no cazaran con armas de fuego si no usando los aparejos de sus ancestros. Cuando los críticos supieron que había filmado con esta metodología le criticaron por no ser fiel a la realidad. Flaherty argumentó que para ser fiel al espíritu de las cosas tenía que distorsionarlas[1].

Rober J. Flaherty "Nanook of the North" (1924).
La forma en la que se construye una narración es fundamental a la hora de transmitir un hecho histórico o explicar una realidad social o cultural. Bruno Latour habla de la "falacia de la guerra de las ciencias"[2] debido a que los supuestos datos objetivos son en realidad constructos posicionados e interesados socio-políticamente en lo que el denomina “caja negra”. La ciencia utiliza una serie de cierres epistémicos que le permita aseverar ciertos datos y resultados como veraces y objetivos para el desarrollo de una narración científica, que a modo de pacto ajeno a la filtración de la subjetividad, presenta el conocimiento como si se construyera desde una urna impermeable a la contaminación contextual. Del mismo modo la narración de la historia se fundamenta en estas “cajas negras”, constructos narrativos que nos permiten encapsular y encriptar en cajones estancos historias que escapan a una lógica unidireccional. A partir de tres lecturas: lo territorial, lo arquitectónico, y de esta coalición a lo urbano, podríamos entender la importancia de estas tres escalas en la configuración  tecno-política de nuestro contexto.


EL TERRITORIO:
La construcción de la identidad del medio oeste estadounidense.
La idea de una identidad colectiva que se transmite a través de la cultura popular contiene una multiplicidad de capas epistémicas, como un hojaldre sobre el que se superponen discursos hegemónicos históricos y artísticos. En el caso europeo, la complejidad de los devenires históricos  y una historia de miles de años que además atraviesa diferentes campos culturales y transnacionales, estéticos y discursivos, le confieren una amplitud de lectura que hace imposible un seguimiento de una narración lineal del territorio. Pero el caso estadounidense es diferente, no tanto por ser una historia corta desde su construcción como estado colonial, sino porque su evolución y desarrollo ha sido documentada fotográficamente prácticamente desde su gestación. Esta es una cualidad común con diversos estados de la colonialidad europea, pero ninguna de los otros casos se convirtió rápidamente en la  vanguardia económica, militar y cultural que le confiere un rol de titán del capitalismo, mito que también deviene de construir una narración propia fácilmente exportable.
Fotografías de Edward Curtis Sheriff (arriba y centro izquierda), Carlenton E. Watkins (centro derecha) y Timothy O.Sullivan (abajo)


Esta narración no se puede entender sin la fotografía documentalista que acompañaron a los nuevos colonos y pioneros en las tierras del medio oeste norteamericano. Fotografías como las de Edward Sheriff Curtis, Timothy O´Sullivan, Carleton E. Watkins o William Henry Jackson a finales del siglo XIX y principios del XX, que recogen la fascinación por el paisaje y la vulnerabilidad del ser humano en su presencia y que parecen especialmente prediseñadas para la construcción de una ambientación del gran constructor del ideario estadounidense, el western. Podemos ver su influencia en la construcción visual de autores como John Ford, Sergio Leone o Sam Peckinpah, y construye el ideal del “hombre americano” encarnado en John Wayne, como modelo de la masculinidad americana: rudeza, violencia, individualidad, insolidaridad, control de la situación y justiciero, en definitiva el "hombre que vive con su propio código" como define Eva Respini [3].



Desde este punto se construye las bases de una comprensión nítida de la propia identidad para el estadounidense a partir del que se pueden entender dos líneas de fuga: la reivindicación de la supuesta autenticidad americana, representado en el “hombre Marlboro” en la publicidad, la televisión o el cine, o en la decadencia de esa figura y sus paisajes pero a la vez su construcción heroica, del Easy Rider[4], así como la revisión de estos paisaje en el avance del capitalismo en la pintura de Edward Hopper o en la fotografía de Robert Adams, que muestra la vulnerabilidad de estos paisajes en decadencia, o Edward Ruscha y la producción seriada de lo urbano que destrona la idea de autenticidad americana, línea por la que incide Stephen Shore, mostrando la comercialización e industrialización de los equipamientos, o Adam Bartos mostrando la inhumanidad de las infraestructuras que dan soporte a esas líneas del ideario de libertad a la americana. En cualquier caso desde el constructo referencial a ese ideario representado y construido desde un discurso estilístico de territorio desde el siglo XIX, estos paisajes y las alianzas con sus habitantes, configura el soporte de una idea de territorio que será el background para la destilación de los discurso hegemónicos de una nación.

Adam Bartos (1978)


Stephen Shore (1975)



[1] Latour, B. (1999). La Esperanza de Pandora. Barcelona: Gedisa
[2] Varnelis, K. & Sumrell, R. (2007). Blue Mondays. Barcelona: Actar 
[3] Respini, Eva (2009). Into de Sunset. New York: MoMa (Catálogo de la exposición)
[4] Hopper, D. (1969) USA

19.1.16

Europan Interview to GRX

Europan send us a small interview that we find interesting to share.
GRX Team for Europan 13: Álvaro Gor, Jose Luis Concha, Carlos Gor, Agustín Gor, José María Díaz, Pablo Fdz. Carpintero and Álvaro Gutierrez

How did you form the team for the competition?
At the time of organising the competition, we tried to put up a team of architects with different profiles that would face the Europan project from the complexity it requires: From a sociological and context vision, to the visual, space and project development.

How do you define the main issue of your project, and how did you answer on this session main topic: Adaptability through Self-Organization, Sharing and/or Project (Process)?
The Barcelona project raised some interesting questions to answer: In one hand, an indefinite context of action, within a change process from an industrial environment towards a residential and commercial environment, as a link between the Port of Barcelona, Montjuic Hill and the Prat of Llobregat. On the other hand the socioeconomic context, with political changes at a government and local level seeking for solutions to the housing problems caused by the financial and mortgage crisis. These questions made us present a project that applies new participative techniques applied to housing that would allow flexible accumulations in its design and construction as well as participative construction spaces for the community. The solution for this maintained a materiality close to the industrial landscapes of the surroundings.
Europan 13 in Barcelona Bioenergy diagram (GRX)
How did this issue and the questions raised by the site mutation meet?
The housing Project Works as an energy collector of the environment. Through techniques of water recycling, geothermal and urban gardens, the project is harmonious to the recycling systems of the surroundings. The project presents an environment in which the design is marked up by a social cohesion space, urban gardens, water sheet in sewage, recycling water irrigation and energetic absorption fittings. Nevertheless these techniques for the city are understood only like a support to ease citizens when developing collective practices, as the experience shows that we can’t pre-design from the architectural project.

South View (GRX)


Roof View (GRX)


Today –at the era of economic crisis and sustainability– the urban-architectural project should reconsider its production method in time; how did you integrate this issue in your project? 
Absolutely, and as it is not the only factor to reconsider regarding the architecture, it is one of the most important factors when putting up new transformations in the city. The versatility in time would allow more flexible investments from our promoters and a higher degree of participation coming from the inhabitants. Our project presents a basic structure that can get clogged with housing depending on the demand. These units could be designed by different architects, answering the demands of its inhabitants in a more personalised way.   While these houses are not being occupied they would take part of free spaces inside the building, as expansion places for the neighbours. 
It is the same for the deck, parcelled for urban gardens for the inhabitants that could be cultivated by the neighbours or associations or collective, building exchange spaces.

Protest march and urban orchards in Barcelona

Barcelona´s Sea Port



Have you treated this issue previously? What were the reference projects that inspired yours? 
The questions raised in this project are a constant worry in our office and have been reflected in previous projects, such as Viviendas entre Choperas (Housing in Poplar Orchards)an investigation project on the urban limits in Granada, the Equipamientos Deportivos (Sport equipments) de Gramalote (Colombia), a landscape management project, or Casa en el Camino (House on the road), a single-family house project which is under construction. 

Housing in Poplar Orchards (GRX)
Sports Equipments in Gramalote, Colombia (GRX)
We could consider as a reference for this project the way of understanding the sustainability of the French office Lacaton&Vassal and the way to face the relationship of the collective subconscious and the architecture of the Croatians Njiric&Njiricalthough maybe it is more important to us the processes of social change that Barcelona has experienced over the last years.

Industrial architecture (Abalos&Herreros) and Social Housing (Locaton&Vassal)


Is it the first time you have been awarded a prize at Europan? How could this help you in your professional career?
Yes, it´s the first time. Some members of the team presented a project for Europan 12 without luck. It was a very interesting project about the adaptation of the architecture to the growing up of the sea level in the next years. A lot of really good projects hasn´t recognition in every competition, it should make us to think.
Europan is a prestigious competition amongst young architects, which will allow us to meet other colleagues with similar concerns to ours backing up our proposals for the society.  Nevertheless we believe Europan could be more than an award, turning into a way to face a project. If Europan was not a “winners” project but a platform for young people to put their ideas in common in transformation contexts, making work teams for different studies. This way the strength of the projects before institutions and local councils that undertake such projects would be higher.


Non awared project in Europan 13 Bergen (GRX)

Non awared project in Europan 12 Kalmar (GRX)

5.11.15

Trazos sobre un mapa breve

El artista Domingo Campillo acaba de presentar un nuevo y sugerente trabajo editorial a partir de una viaje a la Antártida.



[...] el viaje –en el mundo y en el papel- es de por sí un continuo preámbulo, un preludio de algo que está por venir y siempre a la vuelta de la esquina; partir, detenerse, volver atrás, describir en el cuaderno el paisaje que, mientras se atraviesa, huye, se disgrega y se recompone como una secuencia cinematográfica con sus fundidos y reajustes, o como un rostro que cambia con el paso del tiempo.

Claudio Magris, El infinito viajar.


Por Domingo Campillo

Es difícil ser coherente con la lógica binaria clásica si he de explicar aspectos y hechos relacionados con mi estancia en la Isla Decepción. Más bien debería atender a la lógica borrosa o difusa, que observa más variables de entrada y sugiere otras conclusiones distintas al 0/1, si/no, o verdadero/falso, resultados que amparan lo relativo y semoviente frente a lo inflexible o absoluto. Este aspecto se verifica, sobretodo, en la traslación verbal de la experiencia; la expresión lingüística procura las palabras más adecuadas para expresar el asunto de manera eficaz para hacerlo consuetudinario. Pero la Isla Decepción no permite concluir con una explicación precisa que dé cuenta de todo lo percibido sin que no sobrevuele la incertidumbre sobre la fiabilidad de la memoria.



Las semanas que siguieron a la vuelta fueron un reguero continuo de explicaciones en torno a lo que vi y fotografié. Cada descripción de las cosas y de los hechos mantenía el pulso encarnizado de la reciente experiencia pasada sin aparentes pérdidas de información ni de yuxtaposición de imágenes. Las palabras lograban establecer –fijar– una idea satisfactoria de aquel territorio, ilustradas por las fotografías que yo mostraba y que daban cuenta de las particularidades del paisaje y de mi paso por él. Pero lo que no podía expresar con absoluta exactitud era la dificultad que tuve para encontrar puntos de referencia que me permitieran un mínimo establecimiento temporal y espacial, fundamental para situarme en el lugar: por un lado, las horas de luz en el verano austral se extendían más allá de lo concebible para mí y, por otro, me inquietaba la posición geoespacial de este territorio, de tal forma que conocer la ley física de la gravitación y sus consecuencias no me permitía tranquilizar a la obstinada certitud –aun se mantiene– de estar cabeza abajo en relación con la posición normal que mantengo habitualmente en este hemisferio. Más que el frío, estas dos circunstancias marcaban de manera indeleble cualquier pensamiento y mi discurso.
En esos días todavía cercanos del retorno a casa, le propuse a Amanda Dale que recogiera en palabras el relato del viaje, de manera que al verbalizarlo y escribirlo quedara registrado, concediéndole carta de naturaleza a la narración. Progresivamente, el relato se fue convirtiendo en una sucesión de retazos desclavados de la memoria de los que fue tomando apuntes minuciosos, anotando recodos, giros, nieblas y brillos que quedaron registrados en su escritorio como en un cuaderno de bitácora, en donde queda inscrito todo lo memorable de una travesía para dejar su constancia. 

Sin dudarlo me respondió: 

No me fiaría de nada.


En una de esas explicaciones le decía:
Había sitios que controlabas visualmente pero que no podías pisar físicamente. Eso no te lo dice nadie. Nunca había sentido ese tipo de imposibilidad de acceder a sitios como la sentí en este viaje. Por eso, aún no estoy seguro de si he tenido la experiencia. [...] Quería tocar, acercarme, ver con los pies. Porque si no lo has pisado, no es tuyo, no puedes apropiarte del sitio; no hay emoción, historia o memoria. Entonces, meter la mano en el Océano Antártico se convirtió en una ceremonia para mí, una especie de comunión.
Ella podía hacerse cargo de todo lo que yo nombraba de allí y de sus descripciones –supe argumentar más tarde– porque obtenía el beneficio de la imagen fotográfica que le mostraba y que, a modo de postal, ratificaba la es- tancia y la representación. Sin embargo, no encontraba patrones de referencia para manifestarle el asombro, las distancias o la amenaza de encontrarnos sobre la superficie de un volcán activo. Entonces, prefería el silencio o la espera de una respuesta.

Le dije:
Empiezas a identificarte con los antiguos cuando pensaban que la tierra era plana. Una vez allí, cuesta trabajo entender que si sigues andando desde el Norte hacia el Sur, lejos de caer a un vacío incierto, al final acabas andando desde el Sur hacía el Norte... de alguna manera pensamos que la tierra siempre tiene el Norte ‘arriba’ y el Sur ‘abajo’.

Y le pregunté al hilo:
¿Qué pasaría si a partir de ahora representásemos todo al revés? ¿Qué sensación te daría?

Probablemente, esta desconfianza se podría paliar mediante estrictas maniobras de reorientación, de forma que le permitieran resituarse dentro de la nueva representación y agenciarse del nuevo orden; técnicamente, y en términos absolutos, no supondría más que girar 180 grados toda representación cartográfica: con los nombres, paralelos, signos convencionales, o las leyendas. Pero la pregunta nos llevaba al encuentro en el mapa, no en el territorio ni en el trayecto, pues arrastraba, inconscientemente, la imposibilidad temporal de tomar la perspectiva que yo le proponía. Concluimos que esa pérdida de confianza era debida a una asunción del espacio y del tránsito con frecuencia de paso diferente entre emisor y oyente, es decir, a una reconstrucción de la imagen cartográfica desde perspectivas no sintónicas. Estas discusiones fueron las que provocaron mi cuestionamiento –desde la íntima percepción física– de la representación normativa del territorio y la relación que se establece con las prácticas de situación legitimadas. El viaje a la Isla Decepción constituyó un cruce de un limen personal; un paso fundacional y privado que estableció nuevos mo- dos de acometer el trayecto para saber, controvirtiendo el estatuto de racionalidad de referencias acreditadas –espaciales y temporales, por tanto, culturales– y sus modos de establecimiento. 



Retomar la idea de desarrollar el proyecto Trazos sobre un mapa breve, después de 10 años de aquellos primeros apuntes, invitó al desembalaje de todo el archivo compilado: las imágenes, el título, los textos, y también lo que se dejó inadvertido y relegado. La revisión de las fotografías destapó un mar de acontecimientos que, cebados por reverberaciones y olvidos, volvieron a situar los lugares en la memoria y obligaron a volver a empezar a contar y a componer de nuevo el relato y la secuencia. Efectivamente, la imagen fija promueve la persistencia de lo registrado, pero con el paso del tiempo convocará un encuentro nuevo y distinto con aquello que se registró. También, leer las palabras dichas años atrás ha sido un ejercicio contradictorio. Cuando las pronuncié mostraban toda la potencia y la veracidad que pueden otorgar a lo que definen y describen. Sin embargo, hoy, aquí, no tengo el convencimiento de la exactitud de su signo. Pero eso no debería resultarme extraño, pues en su momento observé:


[...] me cuesta recordarlo. Necesitaría ir otra vez para saber más. Pero tengo la certeza de que si volviera, lo que preten- diera volver a encontrar, no lo hallaría.

Al final, como en todo y como siempre, los recuerdos se muestran en un tiempo que es una amalgama de otros, donde las imágenes y las palabras se superponen y se interfieren mutuamente para configurar las cartografías privadas de cada uno en una aglomeración de tiempos simultáneos: el tiempo gastado en la experiencia, el paso del tiempo desde entonces y, ahora, cuando las imágenes se miran sobre un papel, el tiempo que dura el paso de cada página y la permanencia en ellas.
El tiempo todo lo mueve. Todo se mueve y no hay forma de interrumpir el movimiento: efectivamente, nuestros paisajes huirán, y todo será ya mentira. Descriptivamente, una mentira líquida. O una verdad en otro lado. 


27.10.15

Subterritorios VS Julia Sevillano

Existe una incansable energía creativa la ciudad de Granada, solo algunos despistados no se dan aun cuenta, entre ellas las instituciones públicas, que consideren que una ciudad que fundamenta su capacidad económica en la belleza, el arte y la arquitectura no debe apoyar con todas sus capacidades a sus creadores, ¿subvencionándolos? no, simplemente dejándoles hacer. A pesar de ello esa energía creativa es irreductible, así que espacios independientes pueden inventarse iniciativas como Festival Bárbaro, un evento para el arte y la autoedición que tuvo su anterior edición en 2013 y que volverá a tener lugar en Octubre  de 2015 en el Botánico Café. Una de las personas que hace posible este festival es Julia Sevillano, querida y respetada  desde la cultura, a la que ha tratado con cariño, respeto y admiración, así que los creadores responden con una participación excepcional de un altísimo nivel artístico.

Julia Sevillano y el cartel de Festival Bárbaro


Esta va a ser la segunda edición de este evento ¿Cómo surge Festival Bárbaro?
Festival Bárbaro surge de la ilusión de mostrar el trabajo de un grupo de creadores que están haciendo cosas fabulosas desde Granada ¡para el mundo!
La primera edición fue en abril de 2013. En Botánico teníamos muchas ganas de mostrar reunido el trabajo de diseñadores gráficos, artistas e ilustradores a los que seguimos y admiramos. La orientación y concepto final lo dieron Rafa Blanco y Carol Jiménez, ambos ilustradores y creadores de Malacuerva Ediciones, inspirándose en Tenderete. Festival de autoedición gráfica y sonora de Valencia. Y el nombre, Bárbaro, lo puso Grita, uno de los componentes del colectivo sonoro Caballito. Esta edición, en coordinación con Botánico, ha sido organizada por Carol Jiménez, nuevamente, junto con Argider Aparicio y Verónica de Arriba. Los tres son los diseñadores del cartel, que tanto ha gustado.
Argider Aparicio

Los artistas cada vez adaptan su producción a elementos cotidianos, no tanto a una obra inaccesible ¿Qué podremos ver en el festival de este año?
19 creadores de diversos ámbitos como ilustración, diseño editorial, serigrafía, arquitectura, cerámica, diseño textil, joyería y fotografía. El nexo común es que el producto que realizan todos ellos es autoeditado y la mayoría lo difunde y vende a través de internet.
Hay diferentes ilustradores como Carol Jiménez y Carmen Jiménez con el proyecto Santolina, o Asis Percales, artistas plásticos como Marta Beltrán con sus dibujos de una personalidad arrolladora que investiga sobre la feminidad en la iconografía popular o Paloma Gámez, que traerá accesorios relacionados con su trabajo artístico. También gente más relacionada con los profesionales gráficos como el fotógrafo Argider Aparicio del colectivo Verbena y de la marca Depeapa, al que también pertenece Verónica Arriba que traerá parte de su producción de artículos domésticos. Gente más relacionada con las artes visuales como Beatriz Sánchez o con la música como el polifacético Bigote Sucio que forma con Grita Hansel el colectivo sonoro Caballito, pioneros en la cumbia digital. También Rafa Blanco, que reivindica el dibujar por dibujar, con su aire irónico y personal o las serigrafías de El Rapto.
Luego proyectos como la editorial Ciengramos, o Grupo de Fe con su proyecto de producción de proyectos musicales de artistas plásticos en vinilo, Ubú Libros , los diseñadores gráficos Ideo Artwork, la revista de arquitectura Márgenes, los ceramistas Mikazuki, la diseñadora de moda Lucía Gámez, Cyrcle Joyas o Pom-Poko, con su producción 100% a mano.
 Marta Beltrán (Izquierda), Asis Percales (Derecha) 
Es interesante cómo los artistas salen de los espacios convencionales del mercado del arte precisamente para profesionalizar sus prácticas, no conozco mucha gente que compre arte en los circuitos de galerías y de arte contemporáneo, pero sí en este tipo de espacios como el que proponéis en Festival Bárbaro. ¿Estáis en este tipo de eventos ayudando más a la dinamización de la cultura que las instituciones artísticas?
Todo ayuda y toda ayuda es poca. Eventos como Made in Granada, Maga Market u otros similares que se realizan con periodicidad son fundamentales para difundir el trabajo de creadores sin espacio para hacerlo. Por nuestra parte, nunca hemos competido ni pretendido ponernos a la altura de una galería. Tengo gran admiración y respeto por el trabajo que desarrollan y lamento muchísimo cómo la crisis se ha llevado por delante a muchas de ellas. Nosotros siempre hemos querido estar vinculados a la cultura en toda la extensión de esta palabra: cultura musical, plástica, artística... Tenemos un local que, en la medida de nuestras posibilidades, ponemos a disposición, gratuitamente, para la difusión de eventos culturales y artísticos.

Existe un capital humano creador muy potente en la ciudad, que permite iniciativas como el Bárbaro ¿Cómo veis la actividad cultural independiente de la ciudad?
En plena forma, en ebullición, creciendo y expandiéndose en diversidad de disciplinas. ¡Es increíble el talento que hay en esta ciudad! En muchísimos ámbitos: arte, música, literatura, poesía, cine, artesanía. Hoy en Granada, como siempre ha sido, se entretejen diversos submundos muy potentes y vitales que son los que atraen a artistas de todos los ámbitos. Lo lamentable es que no haya por parte de las instituciones una decisión contundente de apoyar y de dar facilidades para que esta parte de la sociedad en Granada —que es amplia y que suma— pueda vivir dignamente, centrada en su trabajo, desarrollándolo y fijando a Granada en el mapa de una de las ciudades con más creatividad, aparte de belleza, de Europa.
Bigote Sucio durante el Festival Bárbaro