5.9.11

Las Páginas de Malika (VI)

Seremos unos burgueses, pero Subterritorios se ha tomado vacaciones, pero regresamos fuerte con una nueva Página de Malika de nuestro amigo Carlos Pita.


Y en los suburbios de Buenos Aires, llenos de casas de plancha ondulada, sin corazón y sin alma, y que, a pesar de todo, tienen uno y otra; pero, nuevos, desconocidos. Y he visto una vivienda obrera de plancha ondulada (completamente), pero muy bien puesta, en la cual  un rosal adornaba la puerta. Era todo un poema de los tiempos modernos.



Busco con verdadero afán esas casas que son “ casas de hombres” y no casas de arquitectos. El asunto es grave. Puede decirse que una casa de hombres es amor. Dejadme precisar por esto lo que respecta al cine: Observad un día, no en uno de esos restaurantes de lujo , en los cuales la intervención arbitraria de los camareros y de los “ sommeliers” destruye mi poema, observad en una pequeña taberna popular, dos o tres comensales que han acabado de tomar su café y están charlando. La mesa todavía está llena de vasos, botellas, platos, la aceitera, la sal, la pimienta, la servilleta, el servilletero, etc. Ved el orden fatal que pone todos esos objetos en relación los unos con los otros; todos han servido; han sido cogidos con la mano de uno o de otro de los comensales, las distancias que los separan son la medida de la vida. Es una composición matemáticamente arreglada; no hay ni un falso lugar, ni un hiatos, ni un engaño. Si un cineasta no alucinado por Hollywood se encontrase, ahí, filmado esta naturaleza muerta en “primer plano”, tendríamos un testimonio de pura armonía. ¿Es posible? Sí, y desgraciados aquellos que buscan falsas armonías, trucadas, comerciales, armonías académicas de Vignola, de 1925 o del último barco. Encuentro en lo que yo llamo” casa de los hombres” estas disposiciones fatales. Por otra parte, ya me he explicado en “ Una Casa- Un Palacio”. Pero altos personajes brasileños estaban furiosos cuando supieron que en Río yo había subido a las colinas habitadas por los negros: “ Es una vergüenza para nosotros, gente civilizada”. Yo expliqué muy serenamente que, en principio, encontraba a esos negros fundamentalmente buenos; de buen corazón. Después, que los encontraba hermosos, magníficos. Luego , que su molicie, el límite que saben imponer a sus necesidades, su capacidad de ensueño interior, su candor, hacían que sus casas estuviesen admirablemente construidas sobre el suelo, la ventana abierta de manera estupenda sobre unos espacios magníficos y con la exigüidad de las habitaciones abundantemente eficaz. Yo pensaba en el problema de las casa baratas de nuestra Europa envenenada por los príncipes del Renacimiento, los papas o el señor Nenot, y mi eterna conclusión, después de haber recorrido durante más de veinte años tantos países, se precisa todos los días: es el concepto de la vida que es menester cambiar; es la noción de la felicidad lo que hay que despejar. Ahí está la reforma; el resto no es más que consecuencia: “ Los negros le asesinarán en esos barrios terribles; son extremadamente peligrosos, son unos salvajes; ¿cada semana se producen dos o tres asesinatos!”. Y yo les contestaba: “ únicamente asesinan al ladrón de amor, aquel que les ha herido en lo más profundo de su carne.¿ Por qué quieren ustedes que me asesinen, a mí, que les miro con una profunda comprensión? Mis ojos y mi sonrisa me protegen, ¡vamos!



Precisiones. Prólogo americano. Le Corbusier.

Escrito el 10 de diciembre de 1929 a bordo del “Lutétia”, mar a dentro de Bahía.                    
Trad. Johanna Givanel. Ed. Poseidon 1978.








Saludos, Carlos:

De nuevo una nueva página de Malika.

Hoy no te me puedes quejar.  Ya has visto, un texto sobre arquitectura. En pleno corazón de la arquitectura. Una página de Le Corbusier. Ahí es nada. Del Maestro, del Cappo di cappi. El solo se inventó una nueva arquitectura, como si el solo se hubiese inventado el gótico, que por cierto nunca ha sido sólo un estilo por mucho que se empeñen académicos de salón y currículo bien adornado. 




Don Xabier era un entusiasta del suizo. Presumía, yo creo que para darme envidia y hacerme rabiar, ya que sabía que yo anduve en la consagración, de haber estado en la inauguración de  Notre Dame du Haut en Ronchamp; y de haber visto Chandigardh en obras, “Algo increíble, Carliños, nunca había imaginado ver tal cosa” solía decirme sabiendo que me gustaba escuchar sus arengas corbuserianas. Lo definía como: “un calvinista convertido a la verdad por la luz del mediterráneo”. Por encima de todo lo consideraba un poeta. Alguien dotado con el duende de la poesía. Por eso, y otras cosas que luego te cuento, no me ha extrañado encontrar entre las páginas de Malika algún que otro escrito del Corbu. El que te traigo ahora es una de las grandes páginas por el escritas. A Don Xabier le gustaba especialmente este libro, sobre todo el prólogo americano, por su tono oral, de conferencia, por ese espíritu heroico, donde América aparece vestida de futuro  lo que le  hacía recordar las historias contadas por su tío Oswaldo, que había hecho la aventura americana en esas mismas fechas. Con  no mucho éxito, todo hay que decirlo. Acabó sus días en el pazo, se sentaba a la solana en el poyo de la entrada de la cocina, siempre callado, pensativo, con una mirada en la que cabía toda la soledad del mundo… tan solo se animaba cuando te acercabas a él y le preguntabas: qué? Señor Oswaldo, que es lo que más añora de sus viajes? Y él, inmediatamente cambiaba de mirada, se le iluminaban los ojos, de nuevo de un verde oceánico ,dibujaba una sonrisa cargada de trópico y respondía con cadencia de malecón: “la Habana, chico… la Habana”  y quedaba con esa sonrisa detenida un tiempo, quien sabe a que caderas enredado, en que morriñas varado. Cuantas historias sin contar de tanto emigrante gallego… todavía nadie ha sabido narrarlas; probablemente ahora que tendremos que volver a emigrar con la misma fuerza de siempre alguien sepa contarnos a nosotros mismos las ilusiones, los miedos, las victorias y las derrotas de tantos que se fueron y de tantos que tendremos que volver a ir…




Como has podido ver, al contrario que habitualmente, he iniciado la página de hoy con el texto trascrito por Malika. Lo he hecho por una sencilla razón: quería que leyeses el texto sin saber quien era su autor. Leer con mirada limpia. Le Corbusier arrastra demasiadas ideas preconcebidas, demasiadas posiciones apriorísticas ante su figura y obra, parece como que ante él hay que tomar partido. Le pasa igual  que a Picasso. No es el momento, me llevaría demasiado espacio y esta carta se alargaría en exceso, para explicar las razones, pero creo que sobretodo domina el desconcierto que supone enfrentarse a la obra y pensamiento de figuras tan desbordantes como estas, que como Aquiles, son verdaderos héroes, precisamente por su humana debilidad.



Más de una vez me habrás escuchado decir, refiriéndome a Le Corbusier, que hay que beber, con sed, directamente del caño de la fuente, nunca agua embotellada. Esto es, dejar a un lado a los académicos, a los eruditos, a los comisarios , a tanto sesudo estudio sobre su obra, e ir directamente al corazón de ella misma. Volver a leer sus libros, contemplar sus pinturas, sus dibujos, estudiar sus planos,  visitar sus construcciones. 

Asistir, como peregrino, a la romería que se celebra el día de Santa María en Ronchamp vale más que siete masters y veinticinco tesis doctorales saturadas de notas a pie de página y su correspondiente bibliografía. Te lo aseguro. ¿ Arrancamos para allá?.




En estos tiempos que corren, donde prima más la información que la experiencia, más la opinión que el conocimiento *1 no debemos dejar que sean otros los que nos filtren, dirijan, nuestras miradas. Debemos ejercitar nuestro propio modo de ver, aprender a mirar sin muletas (recuerda que  cuando digo mirar entiende que me refiero a los cinco sentidos y al mismo pensamiento). Saber mirar por nosotros mismos. Y desde ahí sí que debemos indagar, profundizar en lo visto por otros, enriquecernos con ellos; pero sin olvidar donde está el caño de la fuente, el manantial que provoca todas esas múltiples aproximaciones. Tal vez, todas ellas necesarias ( entre tu y yo……… no hay duda, sobran unas cuantas). 

Don Xabier no era el único en el pazo apasionado por la obra de Le Corbusier. Malika lo tenía en su altar particular. Como ya te dije, ella era oriunda del M’zab, del valle argelino al que tanto debe la obra del constructor de la Tourette. Parece ser, todo lo referente a ella nunca puede ser afirmado del todo, que su padre siendo niño acompañaba a Edmond John Charlot  en sus continuas excursiones por la región. En una de estas fue como se produjo su encuentro con Corbu, que adquirió tintes de gran aventura en el imaginario familiar. Táriq, así se llamaba el padre, al calor del hogar narraba como la mano del “ cuervo” volaba por el papel representando todo lo que veía de una manera que hasta ese momento había sido incapaz de ver. Se entusiasmaba describiendo las líneas, los colores, que le mostraban sus lugares de un modo nunca imaginado y esa pasión arrastraba a Malika y a sus hermanas como el tañer de siete kwitras entre las dunas.




La primera vez que me llevó a su dormitorio me hizo sentar a los pies de la cama, sus movimientos se transformaron, con una delicadeza casi de ritual abrió el cajón de su coqueta, extrajo una carpeta de cartón, como aquellas que llevábamos en la escuela,  fue deshaciendo los lazos de tela verde, uno a uno, ceremoniosamente y sin darme cuenta como, sobre mis manos dejó un dibujo de la mezquita de Sidi Brahim en El Atteuf. Un dibujo cuyo trazo dejaba ver la mano diestra de Le Corbusier  y que en el margen izquierdo tenía la dedicatoria: “ Pour  Táriq, mon petit ami”.




Tras unos instantes de contemplación, donde sentía la mirada eléctrica de Malika estudiando el más mínimo movimiento de mis ojos, empecé a hacer preguntas sobre el dibujo, sobre su procedencia…



Ella, con poderosa sutileza, llevó su dedo índice a mis labios y me dijo: “nunca me preguntes.”                           







 No volví a hacerlo.



  
Bueno, Carliños, te dejo. Seguimos con nuestra cita semanal acordada, si te parece oportuno.







Un abrazo de oso


carlos pita

*1 un claro exponente de esto son los blogs. En su mayoría  meros ejercicios periodísticos(en el peor sentido de la palabra, en el que no interesa), sedientos de novedades, nada precisos, con síndrome wikipedia ( esto es, sin densidad ni rigor cierto)  corriendo detrás de lo último, lo “in”, lo “guay”, cuando no siendo meros recopilatorios de cosas ya publicadas, ya estudiadas…,un todo vale sin medida, un vomitorio incesante, constante, estresante. Me dicen que el otro día a la entrada de la entrega de premios de los Fad los blogs ya habían “colgado” el fallo del jurado… que poco saber estar, que ridículo… “ yo lo dije primero”, “ no fui Yo” ….”primero,primero”…” PRIMERRRR”….” no, tonto, yo” y demás sandeces de patio de colegio pijoliento. ¿ a quien le interesa esto?. ¿a ti?...no me lo creo, ni a ti ni a nadie medianamente sano.

¿Recuerdas la ranchera “ EL REY” del enorme, del todavía más grande, Jose Alfredo Jiménez? (por cierto , uno de los favoritos de Antonio , el mayordomo de Don Xabier)Seguro que sí. En una de sus estrofas dice( como Gardel , Jose Alfredo cada día canta mejor): una piedra en el camino, me enseñó que mi destino era rodar y rodar/ después me dijo una arriero/ que no hay que llegar primero/ sino hay que saber llegar…y venga el estribillo…con dinero y sin dinero/ hago siempre lo que quiero/ y……. Pues eso, me cago en los blogs (con todos los respetos).