22.3.14

Los gloriosos vecinos

Recientemente podía leer un artículo en The Guardian que hace reflexionar más allá de la inmediata simpatía o sonrisa que provocan las imágenes de artistas norcoreanos de Beautiful Future.

Beautiful Future

Las imágenes son resultado de un proceso artístico en el que Nick Bonner y Dominic Johnson Hill interaccionaron con artistas norcoreanos en la época del Pekín olímpico, enviándoles imágenes de las obras de arquitectos estrella  permitiendo que estos artistas recrearan bajo su criterio. Como los mismos Bonner y Hill declaran, el artista norcoreanos es increíblemente bueno en la recreación de la imagen propagandística sin eslogan, y las ilustraciones te arrastran hacia un momento del escepticismo  semejante a las de las obras de Joan Fontcuberta, quizás por su inocencia. Hasta tal punto ocurre que se duda de la veracidad del proceso y hace pensar que realmente surja de una recreación de una estética, una apropiación muy concreta y crítica por parte de artistas occidentales.

Beautiful Future
Beautiful Future

Parece que no, que el proceso es veraz y que Koryo Tours en una empresa dedicada a la organización de viajes a Corea del Norte y gestionan diferentes proyectos culturales en relación al país asiático. Pero tan interesante como el análisis sociopolítico que se extrae de la observación de las obras, es la actitud de los agentes occidentales implicados en esta información. Por un lado, y de forma inmediata, ni en la página de Koryo Tours ni en los créditos de la colección Beautiful Future, ni en el artículo de Oliver Wainwright, se menciona el nombre de los artístas en el clásico caso de interés por un arte pero con una actitud condescendiente, donde se destaca el fenómeno pero cuyos autores son lo de menos, ubicándoles en una mapa difuso. Actitud que heredamos de nuestra cultura colonialista y paternalista.

Beautiful Future
Beautiful Future
Tambien es interesante el análisis que hace Wainwright, en realación con las ideas que subyacen de la propaganda, aludiendo a las ideas subconscientes de los autores que recrean un mundo que no conocen por el aislamiento, y que elude la realidad de la extensión de la pobreza tanto en China como en Corea de Norte, y como estas ilustraciones muestran más de lo que carecen que de lo que conocen. Este análisis me arranca una carcajada mayor que la que provocan las pinturas: ¿Por qué pensamos que esta propaganda ilustra mayores carencias y manipulación social que la occidental? ¿por qué vemos con claridad las realidades que ocultan este tipo de comunicaciones y no lo apreciamos en nuestros medios de comunicación mucho más agresivos?

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